PAUTAS PARA EL MANEJO DEL DUELO.

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PAUTAS PARA EL MANEJO DEL DUELO.

A ti, que estás pasando por uno de los peores momentos de tu vida, si no el peor; que has perdido a una de tus personas favoritas, que no has podido acompañarle en sus últimos días y que no has podido despedirte como te hubiera gustado. A ti, que tienes tantas dudas sobre cómo ha pasado sin apenas darte cuenta, que sientes un vacío eterno y un silencio desgarrador en tu corazón. A ti, te quiero dedicar estas palabras.

Sé que te duele el alma y que ese dolor cambia a lo largo del día, tal y como con todas las emociones que sientes. Emociones que se transforman de cara: a ratos es tristeza, luego se torna en enfado o rabia, de pronto toma forma de angustia o cambia su forma en culpabilidad, para volver a sentir de nuevo una tristeza profunda. Lo que estas sintiendo es lo normal en estas circunstancias, y es tuyo y es único, puedes permitirte sentirlo, no lo reprimas. Lo que sientes no es comparable con otras circunstancias ni con lo que sienten otras personas.

Si en estos momentos te invaden sentimientos de culpa, es porque a veces, el ser humano cree tener el control de todo lo que acontece, incluso de la muerte. Ya que pensar lo contrario nos hace sentir seres vulnerables y con limitaciones. Si pudieras hacer algo para cambiar lo acontecido, lo harías, ¿verdad? no querías que las cosas sucedieras así y, por tanto, no eres responsable de ello.

Si los días se hacen largos durante un estado de confinamiento, en esta situación aún más.

Sé que echas de menos los abrazos que arropan y abrazos que sostienen el dolor y el cansancio de tu cuerpo y tu alma. Echas de menos estar acompañado, ser escuchado y consolado. Esta situación de confinamiento ha provocado que la distancia física sea de más de 2 metros, pero no la distancia emocional. Déjate acompañar, verbaliza como te sientes mediante llamadas o videollamadas a amigos y familiares que te den cariño y confianza, déjate escuchar y escúchate. Valora a las personas que tienes cerca (física o emocionalmente) y que te ayudan a sobrellevar esta situación.

Sé que no tienes muchas ganas de hacer grandes cosas. Tus energías pueden estar puestas en encontrar respuestas, en entender cómo ha podido pasar, en buscar culpable. Esto sólo sirve para irle cambiando la careta a las emociones. Nos quitamos la careta de la tristeza y ponemos la de la rabia, pero, detrás de cada careta estas tú con tu realidad y es la de que tu familiar ha fallecido y merece ser despedido. Es momento de utilizar las energías que te quedan en algo que te haga sentir mejor y en cuidarte.

Antes del estado de alarma, tenías la oportunidad de velar a tus seres queridos fallecidos durante unos días, algo que sé que ayudaba a despedirse. Ahora, esto es inviable, no puedes, lo que suma más dolor a todo lo vivido. La situación ha cambiado, y con ello también tienen que cambiar tu manera de gestionar su marcha.

Todo lo que te propongo no es una receta que debes seguir al pie de la letra, lo más importante es hacer aquello que te haga sentir mejor y cuando consideres que es el momento, sin forzarte y sin prisa.

En algún momento (más tarde o más temprano) será bueno despedirte de esa persona que se ha marchado. Una despedida que no significa dejarla en el olvido, sino todo lo contrario, convertirla en algo a lo que poder recurrir siempre que lo necesites. Colocarla en un lugar de tu consciencia y tu corazón eternamente.

Para despedirte, y sólo cuando estés preparado, será bueno hacer uso de rituales simbólicos. Lo quieras hacer ahora o dentro de unas semanas, tendrá el mismo valor, por ello, no tengas prisa, sólo cuando estés preparado. Los rituales te permitirán entrar, transitar y salir del duelo, son elementos que te van a proteger y te ayudarán a sanar heridas. Puedes escribir una carta, hacerle un dibujo, buscar fotos de esa persona y crear un collage, encender una vela, hablarle desde la distancia, crear una caja de recuerdos suyos, plantar una semilla en homenaje a su perdida, etc. Afortunadamente, podrás hacer tantos rituales como necesites y las veces que lo necesites.

Trata de recordar a esa persona en situaciones agradables que hayáis vivido y compártelas con otras personas. Es bueno vincular emociones positivas a ese familiar, evocar recuerdos bonitos y agradables, que te ayuden a recordarlo con cariño.

Trata de no tomar decisiones importantes en estos momentos ni de forma precipitada. Date permiso para llorar, para gritar, para estar en silencio, incluso para sonreír o realizar alguna actividad gratificante. Date permiso para entender que lo que estas viviendo es inmensamente doloroso y que cualquier emoción que fluya es lo normal.

El día a día se torna pesado y con mucha desgana para afrontarlo. Por ello es importante escribir cada mañana pequeños objetivos alcanzables y tratar de lograrlos. No olvides tu rutina diaria (aseo, alimentación, sueño, etc).

Si sientes que las emociones no puedes soportarlas y cada vez se intensifican más y más, no dudes en pedir ayuda a un profesional de la psicología.

Ahora, más que nunca, es hora de cuidarse y dejarse cuidar.

Ante todo, termino diciéndote que siento profundamente tu pérdida y me gustaría que mis palabras, de algún modo, suponga una pequeña luz de consuelo en tu corazón y que te guíe durante tu proceso de duelo.